El presidente Virgilio Saquicela destacó el trabajo en favor de la paz durante el paro indígena y la creación de leyes justas.

Redacción Guayaquil
La sesión solemne de la Asamblea Nacional en honor a Guayaquil a los 487 años de su fundación española. El Pleno debía ser un evento donde los enunciados serían para destacar el progreso de la urbe Huancavilca, pero se convirtió en espacio para el discurso campañero.

El salón del Centro de Convenciones de Guayaquil, sede de la sesión, convocó a la alcaldesa de la ciudad Cynthia Viteri, ediles, ministros e invitados especiales que iban a recibir una medalla.

Los homenajes bien puestos salieron de los legisladores Vinueza, León y Almeida. El primero destacó la amabilidad de la ciudad y los otros dos el crecimiento cosmopolita de Guayaquil.

No desaprovecharon la ocasión para rendir cuentas a la Perla del Pacífico respecto de sus trabajos en el Legislativo en favor de la ciudad y el país. Las ovasiones de la sala no se hicieron esperar.

Después le correspondió a Ricardo Vanegas (PK) expresar sus palabras por Guayaquil, pero desde la bancada correista vinieron los calificativos de «demagogo».

Ferdinand Álvarez, de UNES, le dedicó a Vanegas unas cuantas palabras por lo dicho en relación a la tenencia de armas para los ciudadanos, lo que el correísmo no toleró.

El mismo legislador se dio tiempo, en medio de un discurso poético, para rechazar, indirectamente, las posturas separatistas de sectores que desprecian el centralismo. Invocó a José de la Cuadra, Barcelona y al Pibe Bolaños como parte del Guayaquil profundo.

Al momento de las condecoraciones, la alcaldesa Cynthia Viteri fue la primera en recibir el reconocimiento de su acción edilicia. Recibió la presea Matilde Hidalgo de Prócel. «En nombre de Guayaquil les agradezco a cada uno de ustedes», exclamó Viteri.

Después, la burgomaestre se retiró y a su salida no faltó asistente a la sesión en sacarse una foto con la funcionaria.

Pierina Correa, legisladora por el correísmo, agradeció en nombre de los condecorados, sin embargo, aprovechó el micrófono para rendir cuentas de su gestión al frente de Fedeguayas y cuestionar a quienes han denostado de su trabajo, el cual, según ella, fue exitoso porque así lo indican los números. Incluso impuso una presea al pabellón de la entidad que presidió.

Virgilio Saquicela, presidente del Legislativo, a su turno, destacó a la urbe dentro de su historia forjada por sus hombre y mujeres. Con esta sesión solemne de Unidad festejamos a la Perla del Pacífico.

Saquicela dijo que los asambleísta representan la diversidad del país y que desde el sector legislativo se trabajó durante las jornadas de paro para alcanzar el diálogo y la paz de los ecuatorianos.

Destacó el trabajo en favor de la gente con leyes justas que beneficien a los clientes de la banca y de otros sectores. «Con los derechos de la gente nadie juega. Dirige una carta al presidente Guillermo Lasso y espero respuesta», finalizó Saquicela. (I)

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