Los religiosos se refieren a quienes han sido idenficados presumiendo orar para escopolaminar a las personas.
Redacción Guayaquil
La denuncia de robos simulando ser evangélicos mueve a este sector a expresar su preocupación por el mal uso de su religión. Por esto hoy, lunes 16 de junio de 2025, un grupo de predicadores pentecostales que predican en el parque Centenario, centro de Guayaquil, sienten aclaran su propósito frente a una nueva modalidad delictiva que ha generado temor en redes sociales.
Esto, significa el uso de oraciones como pretexto para aplicar escopolamina a ls fieles y robarles.
“Nosotros como cristianos, como evangélicos, salimos a predicar la palabra de Dios. Estas personas perversas quieren valerse de Dios, toman su nombre en vano para manipular y robar”, afirmó una de las predicadoras que suele participar en las jornadas de oración al aire libre.
El pasado miércoles 11 de junio, Gino Freire, compartió en su cuenta una experiencia que ahora ve con sospecha ya que una joven se le acercó ofreciéndole rezar por él. Más tarde escuchó un audio en un grupo de whatsapp de su vecindad que relataba un hecho idéntico, pero con un giro alarmante, ya que la víctima le habrían administrado escopolamina.
Aunque no hay denuncias formales en la Fiscalía, los testimonios se multiplican, ya que algunos aseguran haber sido abordados en las calles con la misma táctica y otros dicen conocer a víctimas directas.
La Policía Nacional ha iniciado un monitoreo del caso a través de redes sociales.
El jefe policial del Distrito 9 de Octubre, Herbie Guamaní, recomienda a la ciudadanía extremar precauciones: “No tomen, objetos o papeles, cuando las personas se acercan a pedirles una dirección, o cuando prácticamente les quiere traspasar un dinero, en vista a que esos son los objetos, que utilizan para tratar de escopolaminar a las personas”.
Advertencia de EE.UU.
También la Embajada de Estados Unidos en Ecuador emitió un aviso de seguridad tras conocer reportes de robos con escopolamina en centros comerciales de Guayaquil y Samborondón. Según el documento, los atacantes se acercan a la víctima con la excusa de ofrecer una oración, ganan su confianza y aplican la sustancia.
La escopolamina, también conocida como aliento del diablo, puede anular la voluntad de la víctima, causarle desmayos, lagunas mentales o incluso la muerte si se administra en grandes dosis. Su uso delictivo no es nuevo, pero se ha sofisticado al disfrazarse bajo apariencias religiosas o solidarias. (I)
