Ecuador soporta ambiente de hostilidad en medios de comunicación y en calles del Distrito Federal, previo al choque de hoy por 16avos de final del Mundial2️⃣0️⃣2️⃣6️⃣🇲🇽🇺🇲🇨🇦
Redacción Guayaquil
Douglas Alarcón
México optó por la hostilidad. A ese colectivo se subieron hinchas, políticos y ciertos comunicadores sociales, haciendo del fútbol y de su propio país, un escenario de miedo con el objetivo de intimidar a la selección ecuatoriana de fútbol que hoy, martes 30 de junio de 2026, debe rivalizar con México por los 16avos de final de la Copa del Mundo 2️⃣0️⃣2️⃣6️⃣🇲🇽🇪🇨, en mítico Azteca.
En Ecuador, el público ha tomado la actitud de los norteamericanos como un acto bochornoso y de vergüenza que, mancha al deporte, especialmente, al fútbol que une masas y hermana a los pueblos.
Desde la calles del DF, se le dice de todo a la Tricolor ecuatoriana, desde malos hasta «hijos de P» y de paso no quisieron dejarlos dormir la noche del lunes 29 de junio de 2026. Interrumpieron no solo el sueño de los jugadores, también el de los turistas que ocuparon las habitaciones del Westin Santa Fe.
Pero en Ecuador, eso ha sido tomado como un acto empujado por políticos ligados al partido político Morena, casa de la presidenta Sheinbaum. Ella está ardida por el allanamiento a su Embajada en Quito por parte de policías y militares ecuatorianos. Esto, por una clara intervención en la justicia local que había sentenciado a un exvicepresidente por corrupción.
Seguro, la hostilidad tiene ese antecedente como punto de partida para intimidar nuestros deportistas y ensuciar con talco la fiesta universal del fútbol.
Pero lo que no se han dado cuenta es que, en la cancha son dos planteles, cada uno de 11 jugadores y en las bancas las estrategias de Xavier Vasco Aguirre, técnico del Tri mexicano y Sebastián Becaccece, adiestrador de la Tri ecuatoriana.
En la cancha habrá fútbol de fuerza y técnica, mientras la hostilidad estará repartida en las gradas del imponente estadio Azteca que albergará a un reducido número de hinchas visitantes luciendo el amarillo, azul y rojo.
Es un ambiente similar al de Brasil 1950, cuando a Uruguay lo molestaron hasta el cansancio, pero en la cancha Obdulio Varela y Alcides Gigia hicieron enmudecer y llorar a los torcedores del Maracaná de Río de Janeiro. Por eso, cuidado México por chingar y joder con irrespeto, experimentas la misma historia del Marcanazo con un aztecazo. (O)
