Redacción Gente
Hay dos maneras de escribir un libro de crecimiento personal. Una consiste en creer que se tienen todas las respuestas. La otra, en haber vivido lo suficiente para contrastar las teorías con la práctica.
Rafael Avilés Ledergerber eligió la segunda. La historia de Todo es posible comenzó cuando llegó al Inbox de cerca de 200 colaboradores de Ecuaprimas (una de las organizaciones más grandes del sector Seguros de Ecuador) un correo titulado.
“Vamos a convertirnos en la mejor empresa del país”. El subject de ese email, enviado por Rafael Avilés mientras ejercía la presidencia ejecutiva, tenía detrás algo mucho más profundo de lo que se esperaba: contenía las ideas de un líder transformacional para hacer crecer a su equipo, no solo en lo profesional, sino, sobre todo, como personas.
Dichos correos se convirtieron en una costumbre de los lunes. Pero la verdadera historia es lo que siguió. Los colaboradores se apropiaron de la iniciativa. Leían los mensajes durante la cena con su familia; otros los reenviaban a un amigo que atravesaba un momento difícil.
Cuando un mensaje termina siendo esperado por los hijos de quienes lo reciben, ya ha dejado de ser un mensaje corporativo. Se ha convertido en una fórmula de crecimiento netamente humana.
“No escribo desde la teoría ni desde la idea de tener todas las respuestas. Escribo desde la experiencia de alguien que sigue aprendiendo.”, sostuvo Rafael Avilés Ledergerber
Esto detonó el nacimiento del blog Todo es posible con más de 300 artículos sucesivos, que transcendían la oficina. Con este impulso, Avilés lo decretó: escribiría un libro. Y fue en 2025, mientras su esposa Margarita se recuperaba de salud, cuando Rafael se dio cuenta de la brecha que existía entre haber escrito mucho y escribir un libro.
Con la guía editorial de Lola Alvear, se descubrió como el escritor que hoy es. Fueron meses, noches y amaneceres hasta que quedaron listas aquellas potentes historias, tan intensamente suyas, que solo él podía contarlas.
Preguntas grandes
El resultado son 52 historias -una por cada semana del año- que pueden leerse en tres a cinco minutos. Pero no se trata de 52 consejos sueltos: están ordenados como un viaje de transformación en cinco etapas.
La primera vuelve la mirada hacia adentro para fortalecer la confianza, asumir el control, perdonarse y descubrir el propósito que da sentido a la vida.
La segunda entra en el territorio invisible donde empieza todo cambio: los pensamientos, la voz interior, las creencias y la perspectiva desde la que interpretamos lo que nos ocurre.
La tercera pone los pies en el camino: hábitos, disciplina, paciencia, productividad y perseverancia para convertir las intenciones en hechos.
La cuarta aparece cuando la vida deja de cooperar y enseña a atravesar el miedo, el fracaso, los cambios y el dolor sin renunciar a la esperanza.
La quinta cambia el pronombre: después del yo viene el nosotros. Allí entran la empatía, la escucha, el perdón, la generosidad, el servicio y el amor.
Esta arquitectura no es accidental, reproduce el propósito de vida que Rafael ha elegido para sí: servir e inspirar a las personas. Esa es la lógica del viaje: ayudar al lector a reconocerse, darle herramientas para actuar, sostenerlo cuando tropieza y recordarle que ninguna transformación está completa si no alcanza a alguien más. (G)
