El multitudinario acto de fe cristiana, congregó a miles a participar del tradicional recorrido de Viernes Santo.
Redacción Guayaquil
La procesión del Cristo del Consuelo recorrió 27 cuadras del Suburbio Oeste de Guayaquil, en una multitudinaria demostración de fe en ruegos porque el país alcance la paz, termine la violencia y se una en reconciliación.
Desde las 05h00 de este viernes 7 de abril del 2023, los fieles se apostaron en interiores y exteriores del templo del Cristo del Consuelo, en las calles Lizardo García y la A, para el inicio del acto de Viernes Santo que rememora la pasión y muerte de Jesucristo.
Después de las palabras de monseñor Luis Gerardo Cabrera, arzobispo de Guayaquil, comenzó la tradicional caminata con unos 500 mil devotos. Ellos partieron en oración, flagelos personales, penitentes y hasta de rodillas, pidiendo y clamando por un milagro.
Vinieron desde todos los rincones del Puerto Principal, la provincia del Guayas, y hasta de otros rincones del país. También llegaron desde Colombia y Perú para pedir y acompañar la cruz hasta el templete del Cisne 2.
La procesión también fue momento preciso para que el desempleo se transforme en comercio de oportunidades. Se vendió desde un café m, una botella de agua y hasta un plato de fanesca a precios populares.
La cruz acompañada de voluntario, personal de la Policía de la Zona 8 y militar, avanzó hasta el puente de la A, para llegar al Cisne 2, donde sería la estación final.
«Señor termina con la violencia», decía el padre César Piechesteien, durante el recuento de las 14 estaciones de Jesús hasta el Calvario.
En el templete, el Cristo junto a la imagen de la Virgen María, la madre de Jesús, se ofreció una misa campal donde se pidió por la reconciliación y un ¡basta de tanta violencia!. Todo de la voz de monseñor Cabrera, visiblemente emocionado.
El prelado, entre cánticos, evocó el fin de la violencia que afecta al país y llamó a la reconciliación de todos.
El mensaje también conminó a los políticos del país a despojarse de intereses personales y a actuar en favor de la gente. Para ellos también pidió bendiciones.
Después del último cántico y palabras del padre Reinel Garzón, párroco del Cristo del Consuelo, todo culminó con el deseo de bienestar para todos. La multitud comenzó a alejarse del templete para volver el domingo de resurrección para retornar a su casa, en la capilla de la calle A y Lizardo García. (I)

