En Barcelona, el volante brasileño hizo historia inolvidable. El artista cuenta su llegada al Ídolo y sus anécdotas.
Carlos Fuentes Molina
Especial para La Razón ec.
Tarde soleada de 1977 cuando los equipos se armaban para un nuevo campeonato nacional de fútbol y apareció en Guayaquil la figura del brasileño Víctor Ephanor.
Lo trajo a Guayaquil, el señor Miguel Suárez Ramírez, propietario de una agencia de viaje que seasentaba en Boyacá y Francisco de P. Ycaza. Ephanor había llegado por la mañana desde Colombia y se hospedaba en el hotel Atahualpa, ubicado en Francisco de P. Ycaza entre Chile y Chimorazo, en el edificio conocido como Propiedad Horizonta.
En los bajos del hotel quedaba el cine Guayaquil, sin dudas el mas grande de la época.
Ephanor acompañado de su representante se dirigió hasta la oficia del señor Suárez Ramírez.
Dos periodistas habíamos sido convocado para el evento. Para más señas, Suárez Ramírez, es hermano de ese gran crítico del cine internacional Jorge Suárez Ramírez, gran personalidad dentro del mundo del celuloide.
Los periodistas que fuimos llamados por el señor Suárez fueron los licenciadoas Walter Espinel Jaramillo (+ y Carlos Fuentes Molina, de los diarios El Universo y Expreso, respectivamente.
Las presentaciones de rigor. Las primeras palabras de Ephanor relacionada con el clima que se asemejaba mucho a Barranquilla desde donde venía.
Por motivos propios de la negociación no tomamos partes, pero si fuimos testigos de que la primera cita no fue provechosa, tanto que salieron las partes con el contrato en mano y lo rompieron.
Al segundo intento fue el acuerdo. Previo, habíamos salido con el Lcdo. Espinel a la esquina de Víctor Manuel Rendón y Boyacá, a la famoso despensa Sevillana, a saborear dos gaseosas para paliar la sed. Para entonces nadie hablaba de que ingerirla era dañina.
Todos lucían la mejor sonrisa tras el acuerdo. Por ende, los fotógrafos de los citados diarios tomaban las impresiones del caso.
Ephanor firmó el contrato, regresó al hotel. Al siguiente dìa retornaba a Barranquilla para ordenar sus cosas y a mediados de la semana veniderá vendría para instalarse por completo en Guayaquil.
Eso fue en 1977. Es decir, ya 42 años de aquel evento.
El gol de Ephanor a Técnico Universitario, en la final de 1980, es el que marcó un hito increíble, pero vamos a recordar otros. Por lo pronto, uno que le hizo a El Nacional en Quito, que valió para otro campeonato. Hizo una pared con Galo Vásquez, para luego, el solo con su mágica zurda limpiar a toda la defensa criolla incluyendo al arquero Milton Rodríguez.
Barcelona perdía 2-0, pero con ese tanto pasaba a ganar y era gol de campeonato.
“No tengo porque negarlo….lloré de la emoción”, nos confesó Ephanor. La foto en mención, el testigo mas elocuente. Tiene 42 años.
La historia está ahí. Mas de 4 década. Parece que fue ayer. Los que quieren cambiarlas, allá ellos. Pero quien trajo al famoso Víctor Da Costa Ciro, conocido como Ephanor, fue el señor Suárez Ramírez, agente turístico. (O)
