El médico y activista político no conoce de una propuesta real en materia de seguridad, corrupción y pobreza.

Redacción Guayaquil
“Ambos candidatos no llenan las expectativas de los electores, especialmente, de quienes entendemos lo que significa ser el primer ciudadano del país”. Así define Luis Serrano Figueroa, médico y activista social, las circunstancias en que se enfrentan en la segunda vuelta de este domingo 15 de octubre, los candidatos Luisa González, del correísmo, y Daniel Noboa, de ADN 35-4.

El galeno, que definió la anulación de su voto en el balotaje, sostuvo que ambos contendores evidencian limitaciones. En Noboa se justifica porque es nuevo en la lid aunque ya formó parte de la Asamblea Nacional, cesada con muerte cruzada, pero en el caso de Luisa González, ya tiene un recorrido y eso la lleva ha señalar que “ya fuimos gobierno y ya lo hicimos”.

Serrano, la noche de este miércoles 11 de octubre del 2023, también observó que en materia de seguridad ambos no han presentado propuestas específicas para erradicar “la terrible situación de violencia e inseguridad que vivimos los ecuatorianos, particularmente en la Costa. Hemos señalado que el combate al narcotráfico tiene que ser a la vez el combate a la pobreza”.

Refirió que la actividad criminal con drogas se ha asentado en el país porque la zona cocalera de Colombia está situada al sur y por la ruta del Atlántico hacia Estados Unidos.

Añade que la desmovilización de grupos guerrilleros como las Farc permite que los carteles mexicanos se adueñen de la producción cocalera de Colombia. “Y por el sur de Ecuador, las provincias de Esmeraldas, Manabí y El Oro, se convierten en atractivos para el narcotráfico internacional”, sostiene.

Pero Serrano va un poco más allá al sostener que el problema se hace cada vez más difícil de terminar por la cooptación de la Justicia y las fuerzas del orden.

De ahí que mientras quien resulte ganador del balotaje, no combata primero la corrupción, la pobreza y el narcotráfico, no habrá Plan Fénix exitoso (esta es propuesta de Noboa).

“El crimen de los 7 gatilleros colombianos en las cárceles de Guayaquil y Quito, implicados en el asesinato de Fernando Villavicencio, es una evidencia de la falta de control y la penetración de la delincuencia en instancias del Estado”, miró con asombro. (I)

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