Su legado es la contratación de Dussan Drascovick para el inicio de un mejor futuro del balompié ecuatoriano que hoy está presentes en cinco mundiales.

Redacción Deportes
El fútbol ecuatoriano está de luto. La partida eterna de Carlos Coello Martínez, expresidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), le da paso a una historia de revolución del balompié nacional, a nivel de selecciones.

Su familia con inmenso pesar informó hoy, sábado 19 de julio de 2025, al país el deceso del dirigente acaecido el viernes 18 de julio de 2025.

Nació en 1937, fue quien contrató al montenegrino Dusan Draskovic para que dirija a la Tricolor y con ello dio paso a una reconstrucción del fútbol ecuatoriano a nivel de selecciones.

Este fue solo uno de los aciertos que tuvo al frente de la FEF Coello, quien además adquirió los terrenos donde actualmente funciona el edificio de la Ecuafútbol.

También durante su mandato, consiguió para Ecuador la sede de la Copa América de 1993 y la organización del Mundial Sub 17 de 1991, que debido al brote del cólera, se trasladó a 1995 ya con Galo Roggiero Rolando (+) como su reemplazo.

Ecuador estuvo dirigido por Eduardo «Zorro» Rivero, formador de valores como Marco Etchverry en la Tahuiche Aguilera, de Bolivia.

La labor del exdirectivo no solo se limitó al sillón de la FEF. Antes de ocupar ese cargo fue presidente de Asoguayas y de Barcelona SC.

A raíz de su fallecimiento, el mundo de fútbol y el deporte expresaron su nota de pesar en las redes sociales.

Como periodistas y autor de esta nota, recuerdo sus sesiones de Comité Ejecutivo, fuerte y disciplinado.

Siempre buscó el progreso del fútbol nacional. Con esa iniciativa buscó los servicios de Valdir Pereira «Didí», pero una desveniencia con el gobierno de Oswaldo Hurtado, no fue posible.

Si bien Carlos Coello no alcanzó la gloria de ir un mundial en varios intentos, México 86, Italia 90 y Estados Unidos 94, es justo que reconocer que dejó las bases bien puestas para que a futuro la siembra de sus frutos con Dusan Drascovick.

Pero debió pasar un tiempo. Y fue en el 2002 la llegada al primer mundial en Japón-Corea, fruto de ese trabajo silencioso de Coello y el montenegrino.

Hoy, mientras los ángeles reciben la llegada de Carlos Coello Martínez en el cielo, en la tierra una afición queda agradecida por lo hecho. (D)

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