Redacción Quito
Diana Salazar, actual fiscal general del Estado, ha dicho que vive un «arresto domiciliario» debido a que es blanco de la delincuencia organizada y la narcopolitica. Su seguridad es extrema y le ha cambiado la vida.

Ella subió a sus redes sociales, el domingo 12 de mayo del 2024, un diálogo donde relata varios puntos sobre su gestiób que se busca frenar con su censura en la Asamblea Nacional. Hay quienes miran los casos Metástasis, Purga y Plaga, como hechos riesgosos a sus libertades.

«Como siempre: juro siempre decir la verdad y nada más que la verdad», fue el mensaje que compartió. Aseveró que ella estaba en el contrato de los criminales que acabaron con la vida de Fernando Villavicencio.

«Creo que es momento que el país sepa que cuando asesinaron a Fernando Villavicencio, el contrato no era para una persona; éramos dos. A él lo asesinaron, y creo que tratan de cumplir ese acuerdo», comentó.

Con respecto a su seguridad, dijo que ha perdido la libertad para resguardar su vida.»Vivo prácticamente bajo arresto porque tengo alrededor a muchas personas que se encuentran 24 horas del día a mi alrededor. La dinámica familiar ha cambiado, yo no puedo ir a un lugar público, transitar libremente por las calles», relató.

Salazar calificó el juicio político como una forma de retaliación por el trabajo que ha desarrollado en su administración.

«Nosotros estamos culminando esta administración. En abril del 2025 terminamos el periodo. Sin embargo, ¿qué mensaje le vamos a dejar a la siguiente persona que asuma este cargo? Cuidado te metas con los políticos porque te van a hacer juicio político (…) te vas a enfrentar a toda esta oposición a todo este ataque sistemático que nosotros hemos venido sufriendo», comentó.

Dijo que está en juego la justicia, y que tratan de sacarla de su cargo para lograr impunidad.

Aseveró que los nuevos huéspedes de los centros de privación de libertad aseguran que van a recuperar la libertad cuando ella se vaya.

Indica que procesar a altas autoridades nacionales no es motivo de orgullo, porque es una señal del estado del Ecuador. «Ojalá no tuviéramos expresidentes, exvicepresidentes, exministros procesados. Están para servir, no para servirse (…) lo que nosotros hacemos es luchar justamente contra aquellas acciones, no perseguimos a personas, sino perseguimos delitos», indicó.

Alertó que está en juego la toma de la Fiscalía General del Estado y la unidad especializada en delincuencia organizada, porque hay personas interesadas en obtener esta información privilegiada.

Lamentó los insultos racistas y la violencia política en contra de ella. «Eso nos pasa mucho, generalmente a las mujeres, y más aún con mujeres negras que hemos alcanzado este un puesto de alta responsabilidad (…) yo no acostumbro a hacer referencia generalmente a mi condición de mujer negra, sin embargo, es la gente quien se encarga de tener como para decir ‘okay, es inferior a nosotros o no debería estar en el lugar donde se encuentra'».

«Son cinco años, serán 6 años que he dejado de lado mi vida personal para dedicarme del lleno (al cargo de fiscal general), porque de eso se trata, hacer las cosas con pasión», finalizó. (I)

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