Redacción Quito 

Siguen las decisiones leves. Ahora, el Gobierno piensa terminar con la crisis de violencia en las cárceles del país con una partida de 75 millones de dólares. 

Hoy, en medio de una rueda de prensa y tras  calificar al sistema penitenciario de precario, caótico, peligroso y anárquico, así define el Gobierno, el Consejo de Seguridad Pública del Estado, demandó del Régimen dicha cantidad de dinero para la reestructuración del sistema durante los 4 años de la actual administración.

El último amotinamiento se registró hace una semana, en la cárcel de Quevedo, en donde murieron seis personas. La crisis carcelaria estalló en febrero de este año, en el gobierno de Lenín Moreno, cuando se registraron amotinamientos simultáneos en los centros de rehabilitación de Cotopaxi, Guayas y Azuay.

Esto, mientras en Guayaquil se recapturó a un prófugo que aseguró haberse evadido para salvar su vida que corría peligro en el pabellón 9 de la Penitenciaría del Litoral. 

De ahí que la lucha entre  bandas por el control de las cárceles terminó en una masacre que ya deja 79 presos muertos en el país. 

Alexandra Vela, ministra de Gobierno, señaló que la decisión de reestructurar el sistema pretende poner fin al caos y descontrol.

La reestructuración se realizará de forma coordinada con otras instituciones del Estado, como la Secretaría de Derechos Humanos.

Además, el Gobierno buscará reducir el hacinamiento en las cárceles y establecer un nuevo mecanismo para la clasificación de las Personas Privadas de Libertad. (I)

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