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Redacción Guayaquil
Los tres salieron a la protesta pública para salvar sus vidas. Ellos son Marino Veliz, José Farías y Ángel Herrera, pacientes renales de alta complejidad que deben dializarse periódicamente para evitar que los líquidos desechos de sus riñones les arrebate la vida.

Veliz llegó en silla de ruedas, mientras que Herrera y Farías, lo hicieron con ayuda de sus familiares. A pesar de sus debilidades propias de la enfermedad, se apostaron junto a otros enfermos en el primer ingreso de la Caja del Seguro social, en las calles Boyacá y avenida Olmedo, para exigir que se cancele a los prestadores privados de servicios médicos del IESS, donde se dializan para seguir viviendo. Eran las 11h00 del jueves 8 de septiembre del 2022.

Detrás de ellos, las personas transeúntes les daban su respaldo y solidaridad frente a su tragedia. «En este país los enfermos y los jubilados estamos condenados a muerte por un estado indolente», decía Veliz con pena .

El detonante que dio paso a la protesta fue la advertencia de la empresa proveedora de insumos a las clínicas dializadoras sobre no dotarlos de los materiales por la falta de pago. Se les cerró el crédito para que la deuda por lo fiado no siga creciendo.

En esta ocasión, la alarma se prendió en Instituto del Riñón y Diálisis Inridi San Martín, donde más de un centenar de pacientes son atendidos y temerosos creen que su salud se podría agravar.

«La clínica nos dijo que suspenderá esta semana los tratamientos porque no tenía insumos. Señores del IESS esas máquinas son nuestros riñónez, sin las diálisis moriremos como muchos otros compañeros que ya han fallecido», contaba Herrera.

Minutos después de los gritos de pacientes y familiares, representantes de la clínica que acudieron al reclamo en defensa de sus pacientes, fueron convocados a un diálogo con la Dirección Regional del IESS y se les habría prometido una solución inmediata.

Sin embargo, José Farías, no se mostraba confiado porque a la par de las promesas, siente que su vida se va apagando como el fuego de una encendida.

Finalmente, Veliz, Herrería y Farías, se retiraron a sus casas para volver el lunes a sus sesiones de diálisis con la incertidumbre de no recibir el tratamiento por la ausencia de los insumos. (I)

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